Pensamos demasiado en las cosas, pero tambien en las personas.
A veces diría yo que en exceso, pero lo disimulamos bien, o por lo menos lo intentamos.
Además es curioso porque cuanto menos te quieres preocupar por ellas, más lo haces. Pero no puedes hacer nada, porque las cosas son como son, y no podemos cambiarlas. Y esto pasa mucho con los amigos. Somos adolescentes, lo queramos reconocer o no, y somos muy vulnerables con esto. Nos afecta todo. Un día podemos estar rozando el cielo, y al día siguiente estar tocando fondo.
¿Por qué pasa esto? Supongo que no soy lo suficientemente madura como para responder a esta pregunta. Lo único que se, es que se sufre mucho, demasiado diría yo.
Y llega un momento en el que no puedes más, pero tampoco dices
NADA, y ahí está el
De todas formas, lo cuentes o no, te tienes que dar cuenta de que el mundo sigue, de que la vida pasa y con ella los años; poco a poco vas madurando y te das cuenta de que no pueden seguir jodiendote las cosas que te joden, no puedes seguir siendo tan celosa, no puedes preocuparte tanto por los demás porque luego te pasa factura.
Sin embargo, sabes que aunque lo intentes no va a cambiar tu forma de ser, y pase lo que pase vas a estar ahí para las personas que son imprescindibles en tu vida, porque no las cambiarias por nada ni por nadie, y porque les quieres como a nada en este mundo.

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